¿Por qué nos atraen tanto las historias de crímenes verdaderos?

Se podría decir que durante los últimos diez años ha surgido y ha ido creciendo el fenómeno de los documentales, miniseries, podcasts y películas sobre crímenes verdaderos ("true crime"). Éste viene acompañado de un interés adictivo por parte de los espectadores, entre los cuales me incluyo; pero, ¿por qué sentimos tanto interés? ¿Por qué capturan tanto nuestra atención? ¿Por qué sentimos una cierta atracción a la hora de investigar crímenes o adentrarnos en las mentes de los más infames asesinos seriales? Con el estreno hace un par de días de The Assassination of Gianni Versace: American Crime Story, y los futuros estrenos de diversas películas basadas en crímenes reales (The IrishmanThe Devil in the White CityEntering Hades), varios documentales y series, y el reciente anuncio de que Zac Efron interpretará a Ted Bundy, creo que es evidente que dicho fenómeno está aquí para quedarse.

http://www.indiewire.com/2017/06/netflix-the-keepers-documentary-sister-cathy-nun-expose-emmy-1201846839/

En esta imagen publicitaria de The Keepers, miniserie producida por Netflix, podemos ver una imagen del rostro de la Hermana Cathy Cesnik, asesinada en 1969, con una pregunta que parece simple pero es increíblemente compleja de descifrar: ¿quién mató a la Hermana Cathy? Lo que esta imagen busca es involucrarnos, que participemos de la investigación; la serie nos ofrece un misterio planteado como interrogante que despierta en nosotros curiosidad e intriga sobre quién fue esta mujer, quién fue el que acabó con su vida y por qué. Además, a través de documentales como The Keepers, cualquiera de nosotros puede jugar a transformarse en un detective, siguiendo las pistas de asesinos desde la seguridad de nuestros propios hogares. Es decir, los documentales de crímenes verdaderos nos ofrecen herramientas para resolver o intentar resolver casos junto a aquellas personas que, generalmente, están más capacitadas para hacerlo

The Witness (2015)
En este artículo, escrito por Scott A. Bonn, profesor de criminología y autor, plantea varias razones por las cuales la mayor parte de los espectadores se sienten atraídos por este tipo de historias en las pantallas chicas y grandes. En un primer lugar, los asesinos seriales excitan y despiertan curiosidad en las personas, como los accidentes de tráfico o desastres naturales. La fascinación que el público siente frente a ellos puede ser interpretada como una manifestación específica de la fascinación que existe en cuanto a la violencia en general, en todas su formas. Además, al ver una película que trata sobre estos temas o informarse sobre algún acontecimiento, la gente siente adrenalina, una hormona que produce un efecto estimulante y hasta adictivo en el cerebro; como por ejemplo, un niño que se sube a una montaña rusa una y otra vez hasta que comienza a sentirse mal físicamente.

En segundo lugar, los asesinos seriales son tan extremos en su brutalidad y tan peculiares en su comportamiento que gran parte de la sociedad se siente intrigada y confundida al intentar comprenderlos, como si fueran un acertijo que buscan descifrar. Muchas personas se sienten atraídas a dicha violencia porque, a simple vista, no logran comprender las acciones de estos individuos, pero quieren lograrlo. Es la aparente incomprehensibilidad de cómo alguien podría ser capaz de cometer actos tan horrendos.

Otro aspecto importante de la obsesión del público con respecto a los asesinos y criminales tiene que ver con el hecho de que muchos de ellos, como por ejemplo el asesino serial Ted Bundy, logran mezclarse y encajar con el resto de la sociedad de manera efectiva durante períodos largos de tiempo. En el caso de Bundy, cuando otros cruzaban caminos con el lo percibían como un tipo común y corriente, inclusive encantador, definitivamente lejos de un monstruo con instintos depredadores. Este aspecto resulta escalofriante porque significa que cualquier persona, tal vez alguien que conocemos, podría ser capaz de actos impensables.

Por último, el público se siente atraído por las historias de asesinatos porque éstas despiertan una de las emociones más básicas y poderosas del ser humano: el miedo. Vistos como una fuente de entretenimiento, los asesinos nos permiten experimentar miedo en un ambiente controlado y seguro, en el que sentimos cierta amenaza, pero no es real. Se podría decir entonces que los asesinos son para los adultos lo que las películas de monstruos son para los niños.

http://www.magazinema.es/5-razones-para-ver-the-jinx-hbo/
The Jinx: The Life and Deaths of Robert Durst (2015)
Creo que una gran porción de nosotros sentimos un fuerte interés por los patrones de comportamiento, especialmente aquellos que están interesados en la psicología, la antropología o la sociología. Hay algo en nuestro interior que cree poder alcanzar la capacidad de comprender el comportamiento de determinados individuos, o también la capacidad de identificar si alguien es culpable o inocente. En casos como, por ejemplo, el de Amanda Knox, existen personas que confían en su inocencia y otros que están convencidos de que es culpable, pero ¿hay alguien, más allá de ella, su ex novio italiano y la víctima del asesinato, que realmente sepa sin duda alguna lo que sucedió? Lo único que nos queda es confiar en el criterio propio de cada uno.

Amanda Knox (2016)
En mi opinión, el atractivo principal de Zodiac, la increíble película dirigida por David Fincher, es el hecho de que durante dos horas y cuarenta minutos se nos ofrece una versión detallada de cómo un puñado de personas investigaron día y noche, siguiendo el rastro de cada pista, sea relevante o insignificante, que los pudiera llevar a este enigmático asesino serial. Básicamente, es como si acompañáramos a los protagonistas durante los años, buscando desesperadamente junto a ellos la respuesta correcta; nos incluye en el proceso. La película de Fincher no es muy ambigua que digamos, señalando a uno de los sospechosos como el culpable, pero en la vida real existen diversas teorías de quien fue verdaderamente el "Zodiac killer". Algunas de las teorías fueron planteadas por personas que siguieron el caso durante años a causa de un interés morboso, de hecho, el mismo interés que motivó al protagonista de la historia, Robert Graysmith, durante décadas a dedicarse a investigar y escribir libros sobre los hechos.

El propio Fincher ha demostrado un interés personal por el tema, comenzando con Seven (1995), una de sus primeras películas, siguiendo con Zodiac (2007) y culminando recientemente con la serie Mindhunter, estrenada en el 2017. Mindhunter está basada en el libro del mismo nombre, escrito por John E. Douglas y Mark Olshaker, publicado en 1995. Douglas y Robert Ressler fueron agentes del FBI que, a fines de los setenta, durante los primeros tiempos de la psicología criminal y la creación de perfiles criminales en la Unidad de Análisis de Conducta, comienzan a entrevistar asesinos seriales en prisión con el objetivo de desarrollar nuevos métodos para capturar a los que están sueltos. A través de estas entrevistas, lo que se buscaba era adentrarse en las mentes de los criminales: su infancia, sus traumas, sus relaciones con sus familiares, sus motivaciones, etc. Dichos aspectos servirían para crear una serie de patrones de conducta que permitirían agrupar, clasificar e identificar a asesinos seriales, violadores seriales y demás criminales en base a su comportamiento, sus antecedentes y otros rasgos personales.

Otro aspecto importante que se discute en la serie es el siguiente, ¿los asesinos nacen o se hacen? Los protagonistas creen firmemente que la idea del criminal innato es anticuada y errónea, sino más bien que los criminales se convierten en tales a causa de diversos traumas y experiencias psicológicas a los que son sometidos, o también a causa de situaciones disparadoras que pueden afectar profundamente alguna predisposición o enfermedad genética, como por ejemplo, la esquizofrenia (IMPORTANTE: No asocio a la esquizofrenia con conductas criminales, sólo estoy tomando el ejemplo específico de Morgan Geyser). Muchas personas prefieren creer en la primera opción, ya que resulta más tranquilizador pensar que los asesinos son monstruos innatos de sangre fría, en lugar de seres humanos que nacieron del mismo modo que cualquiera de nosotros. Buscamos marcar una distancia entre ellos y nosotros, crear un endogrupo versus un exogrupo, pero al fin y al cabo, ¿realmente existe una separación tan definida?

Zodiac (2007)
https://withthelightsdownlow.com/2017/10/16/mindhunter-2017/
Mindhunter (2017)

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